Cuatro padres que cumplieron el sueño de correr con sus hijos en el rally

Dicen que la fruta nunca cae lejos del árbol y que las tradiciones se transmiten de generación en generación. En el Misionero de Rally hay varios padres que trasladaron a sus hijos la pasión por la actividad. El domingo en Alba Posse hubo varios casos para resaltar.

Los dos pilotos del Ñata Competición, Carlos Elorza (Renault 18) y Juan “Pimpi” Gómez (Renault Mégane) corrieron con sus hijas, Natalia (18) y Paloma (18).

 

La familia Gómez sigue la tradición

Pimpi Gómez (51) siguió la tradición que empezó su padre Juan Carlos, uno de los pioneros del rally en Misiones en la década del 80.

Juan Carlos llevó de navegante a Pimpi cuando tenía solo 14 años y aún conserva la marca de ser el navegante más joven de la historia del rally misionero. Su hermano Federico también corrió rally y desde hace unos años Pimpi es piloto habitual de la Clase N3, luego de haber pasado por la Clase 3 y N7. El domingo la familia Gómez sumó un nuevo integrante al Rally Misionero. Pamela (18 años), corrió su primera carrera como navegante al lado de su padre.

“Hace muchos años que vengo al rally primero con mi tío, de escuchar a mi abuelo y con papá. Ahora que largamos te puedo decir que fue una experiencia totalmente distinta a verlo de afuera. Mucha adrenalina, una felicidad enorme por poder correr con él y fue muy divertido compartirlo con él, no sé si con otra persona sería igual”, comentó Paloma.

“Cuando el semáforo se puso en verde fue una gran adrenalina, empecé a gritar porque no lo escuchaba bien, después me tranquilice, disfrute de ver la cantidad de gente y cuando me acomode ya había pasado la vuelta, así que tengo más ganas de volver a dar otra vuelta”, dijo entre risas.

“Él me contó que iba a largar esta fecha y apenas me dijo yo le dije que quería correr con él, pero mi mamá no sabía nada. Hablamos con mamá y al otro día me dijo ‘estamos anotados’ y acá estamos”

Paloma empezará a estudiar Fonoaudiología en Córdoba por lo que no sabe si seguirá corriendo. “Tengo que ir a estudiar, pero si hay un hueco me gustaría correr una fecha completa de rally”

“Que es muy lindo, que se animen que la persona que lo quiera hacer hay que hacerlo, los autos son muy seguros, es muy divertido y mucha adrenalina”, finalizó la adolescente.

Por su parte Pimpi se emocionó al contar sus sensaciones de correr con su hija “este es un momento que marca un ante y un después. Sin dudas que seguimos la tradición que empezó mi viejo, que siguió mi hermano Fede, me tocó a mí y ahora a Paloma. Son muchos sentimientos encontrados. Siempre dije que no quería correr con mi hija por si se lastimaba y le venía esquivando al tema. Pero ella habló con su madre y le dijo ‘papá se esta haciendo el perejil yo quiero correr’ y bueno acá estamos”.

“Ella siempre vino a las carreras con nosotros, pero nunca se había subido a un auto. Ni para dar una vuelta. Pero debo reconocer que cuando dimos un par de vueltas al prime me di cuenta lo que dice la frase, ‘la sangre no es agua’ y no porque sea mi hija, pero se desenvolvió muy bien, desde que hicimos la hoja de ruta anotó todo y después me llevo bien, no se perdió”, agregó con los ojos llorosos.

“Trate de enchufarme y de que ella disfrutara. A mí me gusta andar rápido y ella me dijo si no vamos a andar rápido no quiero. Así que me concentré, y me marcó perfectamente lo que decía la hoja así que cuando terminé tenía todos los ojos llorosos y una emoción inexplicable”, dijo con la voz cortada al recordar los 2500 metros del trazado de Alba Posse

 

Tradición de hermanos

En el caso de Carlos llevó de navegante a Natalia (18 años) en el Renault 18 dentro de la Clase AZ Light. Con el debut de la adolescente como navegante, Elorza cumplió el sueño de haber corrido con 3 de sus 4 hijos. Antes corrió con Santiago y Sofía y le queda pendiente correr con Gustavo.

“Estoy recontento cumplí un sueño. Ella desde el año pasado que me venía pidiendo, pero por el tema de la edad no se podía (por disposición de la CDA del ACA desde el año pasado los navegantes tienen que ser mayor de 18 años), así que ya cumplí con ellos”

“Es una emoción inexplicable no hay palabras para expresar lo que siento”, dijo entre lágrimas de emoción.

Por su parte Natalia contó: “Es algo muy lindo fue algo que espere por mucho tiempo, y hoy se nos dio. La primera vuelta no la pudimos dar porque fierros son fierros y nos quedamos antes de largar, pero solucionamos y pudimos dar la vuelta. Para mi él es un referente, y el mejor piloto”.

“Estuve retranquila, tuve mucha gente que me ayudó en la mesa fueron muy amables y así que no me puse nerviosa. Él subió llorando al auto, y yo trate de tranquilizarlo para ir bien, yo también estaba reemocionada, pero tenía que calmarlo porque no podíamos estar los dos llorando”, dijo entre risas Naty.

 

Más padres felices

Otro que corrió con su hijo fue Mauricio Squillaci (41), quien volvió a correr después de 8 años y llevó de navegante a su hijo Hernán (20) sobre el Palio del Grupo A. Antes, en el 2015 había corrido con Tobías, su otro hijo. “Fue una experiencia única, una pena que se rompió el auto –el Fiat Palio sufrió la rotura de semieje- y no pudimos completar la vuelta, yo quería que él disfrute más que yo, pero no me voy a quedar con esta sensación, vamos a estar en la próxima para que él pueda disfrutar”.

“Me gustó mucho, una pena que se rompió el auto, fue una adrenalina muy linda y poder compartir con él esto fue un momento único, ya volveremos por la revancha”, explicó Hernán.

Otro padre feliz fue Luis Kondratiuk (46), quien volvió a correr después de 4 años y fue navegado por su hijo Marcos (20) en el VW Gol Trend de la Clase N2 Light. Su otro hijo Mauro (son mellizos) también corrió su primera carrera con José Luis Stellmanzuk y terminó en el podio de la Clase N3.

“Una alegría enorme, muchas sensaciones encontradas porque mis dos hijos están corriendo. Hoy me tocó con Marcos y Mauro fue con José Luis Stellmanzuk, a quien le tengo que agradecer por prestarme el auto y cumplir este sueño. Si José Luis me sigue prestando el auto vamos a tratar de hacer todo el año el Súper con mis hijos”, contó Kondratiuk.

Por su parte Marcos contó: “una sensación única, correr con el mejor. Trate de estar concentrado y disfrutar. El auto falló una vuelta, pero igual fue lindo porque estaba con mi papá. Ojalá se repita”.

 

Un rally bien familiar

El rally misionero en sus 35 años de historia siempre tuvo familias que corrieron con el mismo auto. Pero en la primera fecha del campeonato Misionero de Súper Prime, que se disputó en Alba Posse, eso se multiplicó y hubo varios binomios que corrieron con familiares.

Además de los que corrieron con sus hijos, hubo varios que corrieron con primos, hermanos y esposa.

El ganador de la Clase N6 Victorio “Yunior” Boher corrió con su prima Sabrina; el local Yeison Fredrich también corrió con su primo Richardt, con quien correrá todo el año. El piloto de San José, Joselo Gerula llevo de navegante a su ahijado Juan Gerula. Mientras que el piloto de Aristóbulo del Valle, Yamil Pettersen hizo regresar a la actividad a su hermana Cynthia. Por su parte el piloto de Santa Rita Mauro Boher corrió con su esposa María Oviedo y festejaron en el podio.

 

Fuente El Territorio