Misionero de Pista

En San Ignacio se arma un nuevo Fiat para la Clase 1

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Julián Bouix es un apasionado del automovilismo y se puso como meta cumplir su sueño. Así en su taller en San Ignacio arma un nuevo Fiat Uno para lo que será su debut en la Clase 1 del Misionero de Pista.

Si bien la pandemia del Coronavirus frenó la actividad en pista, la pasión y los trabajos en los talleres de la provincia sigue. Luego de recibir la autorización de nación de poder volver a abrir los talleres, Bouix empezó la parte de pintura y ahora arrancó el armado final del auto.

De colaborador a piloto

Pero, ¿cómo nace la pasión de Julián por el automovilismo? Siguiendo a uno de los ídolos que tiene San Ignacio, Roberto Böse.

“Mi pasión por los autos empezó desde chico, siempre pensé en armar un auto de carreras en el cual iba a debutar y correr. Nunca corrí ningún tipo de carreras, ni tampoco alguien de mi familia. Después me fui apasionando aún más acompañándole a Roberto Böse cuando podía ya que Ayrton, su hijo, es mi gran amigo y con el cual hablamos muchas veces en armar un auto”, recordó sobre el inicio de su proyecto.

“Me acuerdo un día estábamos en el parque cerrado esperando que nos liberen la Chevy de Roberto estábamos en la sombra que daba el techo de tinglado y fue ahí donde le dije voy a buscar un Fiat Uno o Duna para armar y fue ahí donde tomé la decisión y me puse a buscar uno”, agregó en charla con Mundo Motor Misiones.

“En ese momento empecé a cursas la carrera de Técnico Superior en mecánica automotriz que se había abierto en Posadas.  Después de eso compré el auto en muy mal estando haciendo un cambalache y lo traje a San Ignacio. Ahí empezó el gran problema al desarmar y encontrar que me metía en un gran problema”, contó entre risas.

“De ahí hice todo lo que es chapa siempre con la ayuda de Ayrton que siempre me da una mano, luego llevamos a Garupá para hacer la jaula con Fabián Escalante. Una vez que estuvo listo volvió a San Ignacio y me encargue de lo que es pintura de interiores y exterior. Hoy ya estamos comenzando a armar todo lo que es suspensión que fue hecha por Fransisco Litwiñuk y armado por nosotros acá en San Ignacio”, resaltó.

La pandemia de Coronavirus y la postergación del inicio del Misionero de Pista hizo que le de tiempo para terminar su auto y poder correr este año.

“Pensaba poder largar en las primeras fechas pero no llegamos por cuestiones de presupuesto, pero con esto de la postergación vamos a intentar terminar y estar en algunas fechas cuando se vuelva a correr”, adelantó.

Sobre los próximos pasos explicó: “al motor lo vamos a hacer nosotros con el Böse Competición como así también la atención. Actualmente me recibí de Técnico Superior en Mecánica Automotriz y eso me ayuda bastante con el tema del armado del auto porque lo hacemos todo acá”.

“Quiero agradecer a mi familia, amigos y a Romi, la cual tuvo mucho que ver en este proyecto, a la familia Böse, que siempre están para darme una mano y a todos los que me apoyan en este proyecto”, finalizó.

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